LIBERARSE DEL PESO DEL PASADO

Las experiencias que nos preceden son elementos que todavía influyen en nuestra psique, determinan el sistema de evaluación sobre el que establecemos nuestras prioridades, tomamos nuestras decisiones y ejecutamos gran parte de nuestras acciones actuales. De ahí que si en el pasado has sido sacudido y vapuleado, sin querer llevas una programación que actúa como un limitador de crecimiento, te inhibe del riesgo pero también de la exploración. Un pasado difícil es como la estaca que te aprisiona del cuento del elefantito, el animalito que de pequeño aprendió que no podía escapar y queda atrapado en el pensamiento de no poder liberarse a pesar de tener la plena capacidad de hacerlo.

Por este motivo cobra tanta importancia saber cómo limpiarse el barro en los zapatos del los terrenos pantanosos que pisamos tiempo atrás, para dejar de ensuciar el momento presente con rastros antiguos, y que las huellas que dejamos antaño no nos desorienten de nuestras ilusiones, no nos lancen a repetir ciclos de tragedia o nos desvíen de la idea de la felicidad. Es un derecho a estar en paz con pasados ​​que fueron convulsos.

1. UN PASADO DIFÍCIL ES COMO UNA LESIÓN

Antes de entender por qué un pasado nos condiciona en distintos ámbitos, os pongo un símil muy fácil de entender: El peso de un pasado sobre la mente equivaldría al recuerdo del dolor en el cuerpo.

Cuando el cuerpo ha tenido una lesión establece una serie de medidas para neutralizar aquella herida; si te has lesionado la pierna, el cuerpo le aliviará desplazando todo el peso corporal a la pierna buena, que pasará a ser la directora de los movimientos, mientras que el otro quedará temporalmente inhibida a la espera de la recuperación. Y esto es fantástico inicialmente, es cómo debe ser para acercarte a la curación.

Pero con el paso del tiempo, debe reaprenderse a apoyarse de nuevo sobre esa pierna que un día estuvo herida, quizá con molestias, pero de forma gradual y sobreponiéndose a las sensaciones de malestar. Lo que sucede cuando el dolor ha sido intenso es que el cuerpo ha fijado la defensa al dolor como una norma, ha generado un hábito en la protección adquiriendo una marcha antiálgica, un patrón defensivo que a su vez es un desequilibrio en el sistema corporal. El dolor desaparece, pero el recuerdo al mismo dolor es tan intenso que de alguna forma la torsión permanece e invita a mantener ese hábito. Aquí es donde entra el trabajo de identificar aquella respuesta ya no útil para reeducarla y recuperar la confianza en la pierna herida, darle experiencias que le hagan saber que ya está recuperada. Y esto se consigue volviéndola a exponer a ejercicios que no se sentía capaz de realizar (y con la ayuda de personas que conocen las pautas para salir del rol de protección física).

En la mente ocurre exactamente igual, se genera una herida y la mente busca sistemas para protegerla, y aislarla. Es el sistema escudo necesario ante una perturbación de la salud psíquica, es natural y lógico. El poblema acontece cuando el patrón defiensivo se enquista y se extiende a lo largo de la vida sin recibir la atención y reeducación necesaria.

Cuando las dificultades de la vida han sido notorias o excesivas, sin querer miras la vida desde el visor de la catástrofe y la turbulencia, subrayas las complicaciones y te quedas enlazado involuntariamente en resaltar la adversidad. Y esto ocurre porque el cerebro se forja a base de las experiencias vividas y cuando éstas se acumulan en la polaridad negativa, se aglomeran formando un catálogo de experiencias a evitar, un diccionario de recuerdos negativos que la mente se habitúa a mantener en vida y a consultar a menudo para saber cómo reaccionar en el supuesto de que aparezcan situaciones similares.

El cerebro se enfoca en la premonición y en resaltar la advertencia sobre lo que te podría hacer daño, manteniendo una atención desmedida sobre el pasado, y una repercusión excesiva de lo antiguo en el presente.

Actúas y respondes en el presente sobre las conclusiones que extrajiste en un momento muy lejos de éste, pero o no puedes evitarlo o no eres consciente de ello. Requerirá mucha amorosidad de tratamiento hacia ti mismo para reconducir el desvío generado por la dolencia.

2. La paradoja del dolor emocional

Y aquí está la señalización de que este dolor necesita ser atendido (perdonado o liberado), en la paradoja del dolor:

Cuanto más daño hizo, más fijado queda en la conciencia y más presente tenemos la circunstancia que nos hirió. El cerebro clasifica el contenido de ese suceso como daño y actuará ampliando el sistema de vigilancia manteniendo como referencia la experiencia origen bien presente en el día a día. Veámoslo con un ejemplo muy gráfico:

Imagínate el programa de vigilancia en un aeropuerto en Estados Unidos tras los ataques terroristas: se introduce en el sistema que los rostros árabes son potencialmente peligrosos y se establece escanear cada uno de los rostros que pasan por el aeropuerto. Aquellas personas con rostros meridionales, turbantes, barbas tupidas, túnicas y palestinas serán detectados como posibles amenazas y se enviará la alerta roja a la seguridad del aeropuerto bajo la intención de bloquear la amenaza. A pesar de que la pobre persona no tenga nada que ver con el terrorismo, como presenta rasgos similares a los causantes del disturbio, se la emparenta con la condición de "terrorista" . Y si la paranoia se hace mayor, cualquier cara con barba y pelo oscuro podría ser un terrorista. Es una acción preventiva que pretende salvaguardar la salud, pero si se vuelve recurrente y obsesiva, acaba cayendo en la generalización y desproporción.

En nuestra cocina de pensamientos ocurre exactamente lo mismo: Vivimos una experiencia dolorosa y en un intento de evitar un dolor en el futuro, tenemos presente el recuerdo en el presente. La mente en un intento de anticiparse para que aquello no pueda volver a pasar, se mantiene en alerta para detectar similitudes entre situaciones, lo que te vincula aún más a lo que desearíamos olvidar.

El cerebro en un acto de supervivencia necesita del catálogo de experiencias, funciona en base a la evidencia de lo que ya se ha vivido obteniendo conclusiones sobre las vivencias pasadas que servirán para establecer predicciones futuras. y si alguna posee algún rasgo similar a ese momento…bum! saltan las alarmas y se desencadena la respuesta de protección. Sólo hace falta que una pequeña cosa se parezca a ese momento para que todo tú despliegues el mecanismo defensivo o de fuga.

No sólo no lo olvidemos sino que en el anhelo de salirnos nos sentimos cada vez más ligados a la experiencia y más incapaces de liberarnos, en el intento de huir de la telaraña acabas más arremolinado.

Cuando el cúmulo de adversidades pasadas no se libera, es cuando la vida enferma, se rasga bajo el peso de lo negativo que transportas y de lo que pretendes evitar, es demasiado peso para cargar a lo largo de toda la vida. Es por eso que en ocasiones llega la enfermedad, como un freno de emergencia que te detiene y obliga a la revisión de la forma en que estabas viviendo, para avisar de que tal y como estabas, no puedes seguir avanzando. La enfermedad llega cuando no se resuelve la carga que transportas, con el claro objetivo de proporcionar una rendición hacia la lucha que te daña la psique.

Pero esto antes de llegar al punto de parada de emergencia, he decidido hacer una RECOPILACIÓN de DIFERENTES TÉCNICAS que pueden ayudar en esta curación, en la liberación del contenido con el que te mantienes identificado.

3. COMO LIMPIAR EL PESO DEL PASADO

Ante todo, RECORDAR QUE TE MERECES SER FELIZ. La desgracia ensucia el visor con el que observas la vida inhibiendo el derecho de ser merecedor de la felicidad, por lo tanto se debe limpiar el filtro a través del cual valoras la vida, para que se clarifique de juicios y premoniciones. Y para que esto ocurra es necesario hacer una limpieza intensa de la huella del recuerdo, una limpieza del dolor, y por otra parte, compensar la balanza con experiencias positivas.

3.1. LIBERAR CON HO’PONOPONO

Últimamente la atracción sobre el exotismo de los métodos de curación se ha intensificado como reclamo publicitario, pero el Ho’ponopono es una filosofía que apoyo y comprendo su «exportación».

Seguramente conocerá el sistema, basado en el uso de palabras poderosas que elevan la energía (estado de ánimo), pero tiene una trascendencia más profunda, va un punto más allá. El Ho’ponopono consiste en delegar a la dimensión superior el tratamiento del trauma o dolor que tú ya no sabes cómo resolver. Es como soltar un globo con una vela de tu conflicto a la inmensidad del universo para que éste lo acoja y haga lo correspondiente, tú de forma responsable te liberas de la responsabilidad del suceso, sueltas lo que no puedes ni sabes qué hacer, ya partir de ese momento, como dice el Ho’ponopono: «el problema se para y la solución está en camino». Es un acto de rendición y humildad muy bonito.

Hay varias formas de practicar Ho’ponopono, pero todas coinciden en formular el problema y a través de una oración pedir ayuda a la Divinidad, y finalizando la oración con las palabras: «Lo siento, perdón, gracias, te amo». O simplemente enfocándose en el problema y recitando estas cuatro palabras como un mantra, con intención y presencia, es decir, sintiendo el significado de la palabra, sintiendo el perdón, el amor, la gratitud…

Es un sistema que realmente libera y devuelve la paz a la psique. Hace de limpieza de tu espacio interior y te recupera el estado de calma, siempre y cuando tú pretendas hacer limpieza, es decir, para que funcione debes tener el verdadero anhelo de liberar ese peso. Si todavía estás enganchado al rencor, tendrás que pedir primera ayuda para liberar el rencor ya que el deseo de venganza y de justicia nos mantienen en el agravio y en la mente, y no permiten que el peso del recuerdo salga de ti. El primer paso es liberarte del rencor, para después pedir perdonar el conflicto e integrarlo.

Esta práctica tiene un componente ritual, pero como en todas las prácticas místicas, religiosas o espirituales, se basa en la repetición de una acción con intención espiritual, intención de sanación que nace de la profundidad de tu persona, de la persona que se encuentra en sí misma y está recogida en sí.

No hace falta que te lo creas del todo, puedes dudar de ello y ponerlo en práctica. Te animo a que lo pruebes libre de expectativas, que lo compruebes por ti mismo. Haz la prueba jugando con cualquier experiencia que no sea inmensamente densa, y si te ha funcionado explícame en los comentarios.

3.2. EXPERIENCIA PERSONAL CON HO’PONOPONO

Yo he hecho hopono’pono y he acabado oyendo que el ruido mental de mi cabeza hacia ese problema se disolvía, simplemente ya no estaba, ya no me dolía. O cuando he estado triste, o con un estado de ánimo bajo y me he enfocado en recitar las 4 palabras, también he notado que me subía el ánimo, que ya no estaba tan abajo en la escalera de la tristeza.

Todo es probarlo, desde una perspectiva curiosa e investigadora, sin dar nada por sentado, simplemente poniendo intención en las palabras que recites y mantenerse abierto a cualquier resultado, observando los cambios que nacen en tu raíz de la experiencia.

Yo no puedo hablar por ti, pero si puedo acercarte mi experiencia, y desde aquí te señalo: el Ho’ponopono es una maravillosa herramienta de liberación de dolor. Eso sí, es un proceso y toma su tiempo. Pero es un proceso que realizado con intención limpia con una eficacia maravillosa.

3.3. Ejemplos para practicar Ho’ponopono:

Puedes utilizar los ejemplos que te escribo aquí debajo o utilizarlos como formato para elaborar tus oraciones, adecuadas a la situación que quieres liberar. Lo ideal es recitar la oración (dentro de ti) en fase meditativa, es decir, con plena conciencia, al menos tres veces. Léelas tranquilamente, y apúntate aquella que más te sintonice para irla repitiendo en varias ocasiones.

  • «DIVINO CREADOR, borra en mí todas las memorias dolorosas e ideas erróneas que está produciendo esta situación_____________ (describe la situación) en mi vida.»

«Lo siento, perdóname , gracias, te quiero»

  • «Yo ROMPO, CORTO, CANCELO Y ELÍMINO __(menciona la situación) Y me comprometo con la divinidad, la paz y el amor.

«Lo siento, perdóname , gracias, te quiero»

  • «Divinidad, elimina, cancela, extrae y envía a la luz cualquier memoria, programa, creencia limitante o herencia genética que haya en mí y atraiga situaciones y personas que me hagan sentir_________(insegura, diferente, rechazada, excluida..)

«Lo siento, perdóname , gracias, te quiero»

  • Divinidad, elimina, cancela, extrae y envía a la luz cualquier memoria, programa, creencia limitante o herencia genética que haya en mí y me haga sentir________________ (incapaz de recibir abundancia en mi vida, no merecedora de abundancia)
  • Cualquier memoria, programa, maleficio, juramento o voto que haya en mí y me impida abrir el corazón a recibir __(abundancia, seguridad, confianza, amor..)

«Lo siento, perdóname , gracias, te quiero»

3.2. ROMPER CON EL ARQUETIPO DE SUPERVIVIENTE

Empiezo este apartado por citarte un magnífico párrafo de la psicóloga -chamana y escritora Clarrissa Pinkola Estés :

«Cuando una mujer (o hombre) insiste una y otra vez en decir «soy una superviviente» , una vez superada la fase en que ello le podía reportar una utilidad, la tare que tenemos por delante está muy clara: HAY QUE ARRANCAR A LA PERSONA DEL ARQUETIPO DE LA SUPERVIVENCIA. De lo contrario, no podrá crecer nada más. (….)

Me gusta comparar esta situación con la de una plantita que sin agua y sin abono, consigue sacar una valerosa y tenaz hojita a pesar de todo.(…)

Sin embargo, ahora que los malos tiempos han quedado atrás, el crecimiento significa exponernos a situaciones propicias para el nacimiento y el desarrollo de vigorosas hojas y abundantes flores y hojas. Es mejor poneros nombres que nos inviten a crecer como criaturas libres. Eso es el crecimiento. Eso es lo que nos está destinado. (…)

El hecho de seguir siendo una niña (o niño) superviviente, más allá del período en que ello ocurrió es identificarse en exceso con el arquetipo herido. Comprender la herida y recordarla nos permite crecer. NUESTRO DERECHO ES CRECER, NO SIMPLEMENTE SOBREVIVIVIR. «

Con este párrafo la autora del libro «Mujeres que corren con los lobos» subraya como de indispensable es la necesidad de abandonar la espada de lucha, relajar la sentencia de que un día nos declararon la guerra o estuvimos en peligro y abrirse a la tranquilidad de haber dado por finalizada la batalla. Sólo desde una recuperación en calma será desde donde podremos sentarnos en tranquilidad para construir algo sólido.

Tenemos tendencia a vivir condicionados por la situación ambiental que más nos marcó, pero este diagnóstico causa adherencia y mantiene activo el metabolismo de la supervivencia. Esta condición precaria mantiene el vínculo con el elemento que nos hirió y le hace indeleble a la intención de difuminarlo o inmutable a acciones de mejora. Es como el diagnóstico de «paciente crónico», término que condicionará la actitud y comportamiento de una persona hacia su vida para siempre. Por eso es importante hacer partícipe en la mente de la sensación de calma, aceptar que que en un momento estuvimos en proceso de supervivencia, pero que aquella condición ya ni siquiera está ahí, ya no nos se accede y aquí y ahora ya no es una amenaza.

Ahora estás vivo, puedes respirar, seguramente tengas al alcance comida y un sitio donde dormir, y si estás leyendo estas líneas, me aventuro a decir que eres de los privilegiados que puede acceder a tecnología. Se debe aprender a volver a crear ancla en el presente, un presente que vuelve a ofrecer confort y hogar, donde el pasado sólo existe en el recuerdo, pero no en el exterior. Seguramente fue difícil llegar hasta dónde estás ahora, pero ya has llegado, ya está, lo que sufriste ya no puede herirte. El recuerdo de la tormenta es tan sólo un recuerdo, y debe tratarse con el mismo trato que un pesadilla al día siguiente de la velada: ya no está, ya no existe. Ahora toca moverse adelante, contemplar el pasado como una fotografía mientras se acepta la posición actual y mira con esperanza hacia el futuro.

3.2. ACUMULAR BUENAS EXPERIENCIAS

Dicho así parece muy utópico y de cartel de luces led, pero recuperar la capacidad de volver a gozar de la vida es un INDISPENSABLE para generar nuevos recuerdos sobre los que nutrir la esperanza de felicidad.

Antes de continuar con la fantástica idea del título, recordemos que el conflicto de un pasado demasiado denso te ensucia, te tropieza para proyectarte hacia el futuro de forma alegre e ilusionante, y cuando ocurre algo alegre te sientes que esto no debería estar pasando, o que será muy breve.

«MERECES SER FELIZ»

  • Como te suena la frase?
  • ¿Te crea una sensación de correspondencia, de «si, merezco ser feliz»?
  • O por el contrario, ¿no te sientes merecedor?

La parte que más cuesta visualizar es la promesa de que puedes ser feliz. Parece que las experiencias pasadas te condicionan en la categoría de «la vida es una lucha» y cualquier felicidad añadida sea un capricho del destino o un error en el argumento. Cuando llega el momento feliz o no lo vives al 100% o estás esperando a que en la siguiente curva te aparezca la bofetada. Esto es muy típico en personas que han atravesado mayores dificultades de las que generarían adaptación, de las que han dañado temporalmente la capacidad de autocuración de la psique.

««Fui desgraciado, ¿cómo puede que ahora me permita ser feliz? uy no, no…. con todo el daño que me hicieron yo no puedo ser feliz»……»Abusaron de mí, que hago por la vida yendo feliz?»

Aquí está el error, aquí reside la programación defectuosa de una persona que sufrió daños internos: la falacia de que si experimentamos dolor, momentos difíciles o nos equivocamos, debemos mantener correspondencia emocional con ese recuerdo y actuar con coherencia a la desgracia que nos hizo infelices en esa ocasión. Avanzamos con la culpa en los hombros y vistiéndonos emocionalmente como una viuda en luto, es decir, sacrificando nuestra alegría.

El pasado no exige compromiso de correspondencia, de hecho es vital incorporar en el juego de la vida la promesa de la felicidad. No puedes modificar lo que ya fue, pero si cómo te relacionas con él, y bajarle el volumen para que no tenga tanto eco.

Por eso es necesaria la limpieza interna a través del perdón del Hopono’pono (o de la confesión religiosa, la oración o lo que tú elijas) y añadir a la balanza de los recuerdos, experiencias positivas.

Éste es el punto maravilloso de cuidarte y encaminarte hacia la curación, puede que todavía tengas aquellos nudos del pasado sin resolver del todo, pero puedes PERMITIRTE DISFRUTAR Y SENTIRTE MERECEDOR DE LA SATISFACCIÓN, y emprender acciones que te encaminen hacia el horizonte donde la felicidad es un hecho. Viaja, enamórate, ten sexo con quien te haga cosquillas positivas, arriesgate en un proyecto ilusionante, ¡invierte en ti!

Puedes ir haciendo camino en paralelo al dolor para ir materializando ilusiones y éstas a la larga serán las que compensarán la balanza a tu favor, a favor de la consolidación del concepto de que la felicidad es posible. Cuando estas vayan apareciendo en el horizonte de tu vida, irás compensando la balanza psíquica, añadiendo momentos increíbles que te servirán como motivación para modificar los dictámenes que arrastras, para añadir positividad al catálogo de las experiencias que el cerebro consulta, ¿recuerdas? ES VITAL AÑADIR EXPERIENCIAS NUTRITIVAS EN LOS RECUERDOS.

La herida ya ni siquiera está infectada, sólo queda el recuerdo de la infección, entonces ¿por qué no experimentar la recuperación plena empezando a disfrutar de las actividades propias de un estado de salud sano? Es decir, atrévete a explorar otras facetas de la vida que inhibías por miedo a la dolencia, por miedo al pasado.

Atrévete a salir de zonas de confort con pasos pequeños y seguros, sale a investigar otros círculos indefinidos para obtener nuevas experiencias nutritivas que nutrirán tu mente con alegría y aportarán autovalía a tu persona. Y con salir a explorar me refiero a hacer realidad esas listas de sueños que guardamos en la libreta pero que no materializamos por miedo a lo desconocido.

4. Otros métodos de curación

Para no hacer el post que parezca un pergamino egipcio, completo el post con enlaces a otros artículos del blog que sirven como epílogo al contenido de este tema, y que te recomiendo hojear si sientes más curiosidad hacia la resolución de los conflictos de la vida, o sientes que tu búsqueda de curación está en un tratamiento más profundo de la herida.

No sufras por la palabra traumas, todos tenemos, forman parte del ejercicio de vivir. Lo genial es saber cómo drenarlos y este es el motivo del post.

Espero que te ayude y te sirva.

Una abrazo;

Carolina Muscatelo

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