EL ROL DE LA RABIA Y COMO LIBERARLA

Transcribir esta emoción en palabras nace de la voluntad de hacerla más comprensible, de conocer su rol y la función que desempeña para acercarnos a ella desde una posición de observación y integración. La rabia cumple una función vital y a menudo guarda una intención protectora y reguladora, es una de las emociones más enérgicas y vitales, y si nos beneficiamos de ella como combustible para la acción, podemos extraer resultados beneficiosos, como la motivación.

Por eso es precioso saber cómo direccionarla, porque será la que te empujará a buscar soluciones a las situaciones que te han causaron una herida en el corazón.

CONTENIDO!

  1. La iracunda rabia
  2. Metabolismo de la rabia
  3. Como liberar la rabia
  4. Sistemas para liberarla:
  5. Experiencia personal con la rabia

1. La iracunda rabia

La rabia es un sentimiento muy potente, tiene una inmensa capacidad de direccionarte hacia el movimiento con una intensidad que nubla el juicio. Es pura fuerza de acción, la rabia quiere golpear, derribar, trasladarse al escenario de las circunstancias que la han detonado para noquearlas. Es la justiciera y la defensora de los derechos, la Atenea del pueblo que, ante una situación de vida ofensiva, ejecuta una defensa proporcional al ataque recibido. La función es clara, e inicialmente sana: quiere defenderte y protegerte pero generalmente lo hace a favor del contraataque.

El propósito inicial de la rabia es bueno, quiere salvaguardarte e inutilizar lo que te ha hecho daño. Cuando la justicia no se solventa por la vía convencional, se activa esta emoción en un intento de dar justícia y igualdad al daño recibido.

Su tarea es equivalente a la función de las células anti-cuerpos del sistema inmunitario: ante cualquier detección de cuerpo extraño o posible ataque, despliegan todas las armas posibles para neutralizar la presencia de un elemento sospechosamente perjudicial.

La rabia en sí es un mecanismo defensivo, una respuesta que responde a la lógica del ambiente emocional interno, y por tanto, tiene coherencia y una función en la interioridad de la persona.

Cuando la rabia se convierte en un problema es cuando se hiperactiva o hipersensibiliza y cualquier cosa puede hacerla EXPLOTAR. Una rabia hiperactivada es agotadora, tanto por la persona que la experimenta como para su entorno. A menudo es el resultado de una situación dolorosa extenuante, o de una herida pasada no resuelta que mantiene resonancia con el momento actual.

«Cuando te tocan una herida saltas con la fuerza proporcional al tiempo que llevas acallándola»

Rut Nieves

Comprendamos el metabolismo de la rabia

2. METABOLISMO DE LA RABIA

PRIMERA FASE

Si en el pasado recibiste el agravio o ataque de alguien de quien no supiste defenderte o no pudiste hacerlo, ya fuera por las circunstancias o bien porque no disponías de los recursos suficientes para neutralizar ese ataque ( el otro tenía más labia, más crueldad, más fuerza psíquica o física… cualquier cosa que inutilizara tu capacidad defensiva) lo que sucede es que recibes un daño emocional.

Tras encajar la embestida, el primer sentimiento que acontece es la frustración por haber sido incapaz de evitarte el dolor. Como has recibido un ataque sin poder amortiguarlo, la rabia, en su anhelo de ser mejor soldado, quiere volverse más eficiente. Y eso sólo puede conseguirlo ESTANDO MÁS ALERTA y teniendo MÁS PRESENCIA EN TU VIDA, es decir, entrenando más duro.

Su afán de ejercer una mejor protección y ser mejor soldado para contigo la lleva al entrenamiento y vigilancia para detectar cualquier similitud con el contexto que te hirió para saber prevenirlo. Sucede igual que la célula inmunitaria que hablaba previamente: recibe el ataque, sufre un mal, pero a partir del daño se readapta y se mejora la alerta y preparación ante una amenaza similar.

Hasta ahí el circuito de la rabia es el normal, el de cualquier regulación evolutiva y de aprendizaje.

SEGUNDA FASE

Lo peligroso es cuando la situación de abuso es repetitiva pero no permite la réplica o se priva al uso de la acción defensiva, como por ejemplo en un marco de abuso laboral o de bullying.

En estos casos la rabia es como un centinela amarrado en la torre de vigilancia que ve las injusticias que se perpetúan contra su pueblo sin poder tomar acción. Se vuelve más sucesible en su empeño en prevenir ataques, pero a la vez impedida de ejecutarlos.

No puedes detener las agresiones o los destrozos del «enemigo» por incapacidad o porque te encuentras emparentado en algún aspecto: es el entorno de lo que te beneficias económicamente, un círculo social cercano, una persona con la que tienes un vínculo con algún tipo de intercambio emocional o dependencia, te amenazan con represalias… Se fomentan todo un conjunto de situaciones donde la rabia queda ENQUISTADA.

Lo que previamente la inducía a entrenarse, ahora la desquicia, está tan pendiente de vigilar como de reprimirse, y su función se ve desarmada, menospreciada, no puede intervenir… Y con el tiempo se vuelve más irascible. Al no poder estallar en el ambiente que la genera, va detonando en contextos que nada tienen que ver con la situación que la originan, pero donde ve posibilidad de reafirmarse. Si no puedes explotar en el trabajo, explotarás contra el conductor que se ha saltado el ceda, si no puedes arremeter contra los compañeros de clase, lo harás contra tus padres. ¿Te suena esto?

Con el paso del tiempo la emoción es tan inmensa y la evitación inversamente potente que la batalla que hay dentro de tu organismo puede enfermarte.

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TERCERA FASE

Si la situación de sumisión e inhibición se mantiene la psique pasa al siguiente estado: el de despersonalización: cómo mantener la rabia activa tiene un coste emocional muy elevado, la psique la suprime y anula esta emoción para seguir viviendo, de economizar recursos corporales. Y es cuando las personas se desensibilizan y se vuelven autómatas, se despersonalizan y disocian de la emoción.

Así que tener rabia es un sano indicador de que tu personalidad responde defensivamente, que todavía se siente viva y merecedora de hacer frente a circunstancias adversas, siempre y cuando estas circunstancias no sean sobredosificadas para ti. Y es por este motivo que es necesario traducir la rabia en algún formato que te permita extraerla, liberarla, en un formato que se reafirme como fuerza capaz de movilizar la acción.

3. COMO DESCOMPRIMIR LA RABIA

Las emociones admiten el intercambio de sí mismas por una acción CORPORAL SINONIMA, es decir, una acción que contenga la propiedad equivalente a la emoción. Por eso la rabia a menudo puede canjearse en la potencia de un puñetazo, o de un gesto con fuerza, la tristeza con el llanto o la co-creación de drama, y la felicidad con la expansión, el baile y el salto.

Comprendiendo que la intención de la rabia es su actitud protectora, y la cualidad de esta emoción es la FUERZA entendida como forma EXPLOSIVA, entenderemos que cuando se ve privada, ACUMULARÁ LA EXPLOSIVIDAD DENTRO DEL PROPIO CUERPO.

El cuerpo es el contenedor de la rabia (contenedor de contener), es donde surge y donde se mantiene si no se extrae. Como una batería sobrecargada tiene riesgo de explotar y ocasionar daños en el mismo espacio en el que existe. Por eso es vital encontrar un método para descargarla, encontrar una vía que pueda VALIDAR la fuerza de la emoción pero sin ser perjudicial para nosotros mismos.

4. Métodos para liberarla

4.1. El grito como liberación

El grito es el formato expresivo de la emoción que hablamos y del dolor. Fíjate que la función del grito es extender un mensaje a la máxima lejanía posible. Tiene la misión de pedir auxilio o de reafirmar tu fuerza (interior) sumado a la capacidad de poder extenderse en perímetros a los que nosotros físicamente no podemos llegar en ese momento. Es pura potencia de viento.

El grito actúa como traducción sonora de sentimientos que interaccionan en nuestro interior con el beneficio de canjearlos por la misma potencia y en un formato capaz de ser excretado en el exterior. Traduce la rabia en un formato que permite que puedas liberarla de dentro de ti.

Cambia una fuerza interior por fuerza de impulso hacia el exterior. Es recoger aire para expulsarle con otro formato más enérgico y lejano. Un buen grito desde las profundidades, o varios gritos sostenidos, sirven como canales de extracción de la ira. Conecta con el interruptor de soltar todo lo que nos remueve por dentro, de expulsarlo en el mismo formato de contenido emocional. Es muy liberador.

Este método sólo tiene un problema y es el entorno social. No nos sentimos lo suficientemente libres como para chillar gratuitamente en los lugares urbanos donde vivimos, que generalmente es donde se desencadenan la mayoría de los procesos de convivencia que incitan a la rabia.

Sin embargo, siempre puedes recurrir a la opción de aislarte de la civilización momentáneamente para cuidar este sentimiento, pero si la circunstancia no te permite que grites libremente te propongo que lo apliques a través de otros formatos.

Si usted no puede gritar en seco, grita bajo el agua, en la piscina, en el mar, o en la bañera. Utiliza el ejercicio de fuerza o de velocidad punta para realizar un golpe de diafragma, un grito de expulsión pequeño, en varias tandas. En el ámbito deportivo está tolerado, cree que de ruidos guturales en el gimnasio se escuchan muchos. Tendrás que probarlo, tendrás que atreverte a vencer la vergüenza inicial y probarlo para entender cómo te libera.

Según la medicina china, la rabia estropea la energía Qi del hígado, el elemento madera. Si la energía de este órgano se estanca se ve comprometida nuestra mente, perjudicándola, y la rabia se retroalimenta en un circuito cerrado. ¿Y adivina cuál es el elemento de desbloqueo de la rabia según este órgano? ¡EL AIRE! Así que gritar no solo es la forma de liberar la emocion , sinó que reestablece el equilibrio del organismo. COMPROBADO.

4.2. EL EJERCICIO DE LA POTENCIA FÍSICA

Cómo hablo en el post «Relación mente-cuerpo: el ejercicio como medio para equilibrarse emocionalmente» cualquier modalidad de ejercicio puede servir para llevar la rabia al contexto del movimiento y utilizarla como combustible muscular: el levantamiento de pesas, nadar estilo mariposa, dar una clase de spinning, salir a correr, hacer un sprint….

Es una forma excelente de traducir la agresividad de la emoción en fuerza motora, de «quemar» la energía que nos hierve por dentro a través del metabolismo corporal que la requiere. Necesitas hormonas potentes para movilizar grandes cargas de trabajo muscular y cardiovascular, hormonas emparentadas con la ira, por eso este sentimiento bien enfocado es un fantástico COMBUSTIBLE en el terreno deportivo.

Al mismo tiempo, a nivel psíquico, dotar de sensación de aptitud hace feliz a la rabia, le contenta, cambia el pensamiento de «no pude con esto» por un «puedo con esto, estoy fuerte, estoy bien». Sólo hace falta que nos movamos en un contexto donde podamos desplegar alguna de nuestras habilidades físicas para sentirnos que podemos con ese reto. Cambiamos la sensación de frustración por una de CAPACIDAD. Además, por la fisiología del propio ejercicio, nos beneficiaremos de las respuestas hormonales reguladoras que nos ayudarán a un posterior estado de calma. Es un MARAVILLOSO RECURSO DE HOMEOSTASIS.

4.3.EL SACO DE BOXEO COMO ALIADO

Para aquellos que puedan pensar que el boxeo puede estimular la agresividad, recuerda que parte de liberar la emoción radica en la posibilidad de sentirla tal cual es, de atender sus necesidades y encontrar un canal saludable a través del cual soltarla. Cuanto más enjaulamos cuando hay más riesgo de que cause daños a nosotros oa los demás.

El boxeo es una forma bien direccionada de sentir la emoción tal y como es, de aliarte con ella para lograr una finalidad deportiva. A corto plazo estimula la tranquilidad y establece la sana relación de poder volver a estar en calma constigo mismo.

Bien, ya sabéis que la representación del saco de boxeo es el sinónimo de la fuerza rabiosa. Necesitas rabia para golpear y golpear con rabia. Es un remedio bestial si ya existe de base autoconocimiento corporal. Sino mucho cuidado, ¡que un dedo roto añadiría dramatismo a nuestro estado emocional!

El saco recibe la embestida de fuerza absorbiendo el impacto, y tú golpe tras golpe, liberas todo el oleaje de ira, extraes la ira a puñetazos. No tiene ningún misterio, ya que golpear es la acción más hermanada con esta emoción, con la ventaja de no causar ningún daño a nadie, de saberlo direccionar hacia otra fuente inanimada destinada a ese fin.

4.4. CRASH THERAPY: ROMPER COSAS

Al soltar el descontrol personal podemos optar al control personal. Como en la serie de Witcher: «desata tú caos», pero en un contexto en el que te siente bien.

El método consiste en vincular lo que sentimos con un objeto inanimado que no puede recibir daños morales, únicamente de entropía, ¡y voilà! La rabia alcanza su finalidad de hacerse notar, de ser contundente. ¿Y qué rompemos? pues una caja de cartón, un bote de cristal de conservas, palos secos del bosque… Ponle la etiqueta de lo que te ha hecho rabiar y lánzate a la demolición del objeto. Golpea y pisa la caja de cartón, rásgala con tus manos hasta que no quede nada, rompe tantos palos secos del bosque como quieras y tíralos lo más lejos posible mientras gritas.

DESATA TI CAOS. . y NO TE PARES HASTA QUE NO SIENTAS EL DESAHOGO DENTRO DE TI. ¿Que deben ser 20 cajas? ADELANTE. que no te pare la lógica, que hasta ahora no te ha servido de mucho con el tema sentimental, ¿no?

5. Experiencia personal con el sentimiento

A veces somos más iracundos de lo que quisiéramos admitir, y, a pesar de saberlo, nos cuesta dejar de gruñir. Este argumento no justifica las actitudes airadas, pero nos da un mapa certero los aspectos de la vida que nos molestan para comprender dónde se origina un recuerdo doloroso. Conociendo qué te enoja puedes ahondar en porque el te nace hace sentir así y iniciar un proceso de auto-indagación que descubra las heridas sin sanar.

Demasiadas veces me han convencido de que la proeza radica en el control de las emociones, en amarrarlas y sostenerlas hasta que se apacigüen. Aunque es cierto que una emoción transita un proceso de ola (llega, alcanza su máximo pico, y disminuye) la experiencia personal me ha enseñado que por muy educadas que las tenga, en vez de estallar y hacer ruido fuera, el alboroto continúa dentro. Y la ola se convierte en un maremoto.

Al cohibir una emoción de contundencia como la ira, intentas comprimir una energía que tiene una potente cualidad de expresiva. Y para manifestarla de forma tolerable para el entorno, a menudo se diluye en un formato que pueda extraerse hacia el exterior en pequeñas dosis, como el llanto. Llorar de rabia es la vía consentida de la rabia, le bajamos la frecuencia y damos el aviso al exterior de un interior confundido, que a menudo es malinterpretado como debilidad. Y lo que sucede es que tienes la contraposición de la acción que harías y de lo socialmente tolerable. Por no causar AGRAVIOS, das la salida tolerable de la emoción.

Y si se mantienen ocultas y sin expresar, la emoción corrosiva te enferma,al no permitir que sea ella misma se ha disfrazado, ha mutado en una deformidad que busca la salida bajo otra forma.

Por eso es importante que disfrutemos de un espacio donde podamos llevar a cabo las deposiciones de las emociones, tal y como tenemos un inodoro por donde sacar lo que el cuerpo no le hace servicio, es SALUDABLE, sacar lo que tienes dentro y que no te hace ningún bien.

Para mí el truco no recae tanto al controlar el detonar, sino al integrar que somos seres emocionales, miembros del colectivo mamífero y consecuentemente tenemos el cerebro diseñado en esta faceta de interacción grupal y un comportamiento EMOCIONAL con NECESIDADES de expresión de este comportamiento.

Que nos inunde la rabia es NORMAL, lo que es SANO es ESCOGER QUÉ HAGO CON ESTA RABIA QUE SIENTO. Sentirla permite acercarnos a la experiencia que nos infunde ese sentimiento y curarlo. Autocontrolarse será posible mientras te permitas a posteriori liberarte en un entorno «sano» utilizando algunas de las técnicas que te he descrito o las que te vayan bien (y no te hagan daño ni a ti ni a los demás).

Lo que más ayuda a la rabia es reconocer que esa emoción ESTÁ: «reconozco esa rabia que siento». RECONOCERLA es permitir que esté sin querer cambiarla, y darle un espacio para manifestarse. Sentirla permite transmutarla, así es cómo se libera.

Carolina Muscatelo Rius

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