Como la medicina me encontró y la ceremonia
CONTENIDO!
- Machu Picchu (parte I y II)
- Viaje dentro del viaje ( parte II)
Al día siguiente tocaba madrugar, y repetir la rutina de subir los 400 m de desnivel + 572 extra de la montaña Waynapicchu. Esa mañana la humedad era sofocante, y creo que perdí 2 L de agua en forma de sudor hasta llegar a la base de Machu Picchu. Tras duras negociaciones, conseguí aprovisionarme con dos botellas de agua más, con recargo adicional por las escaleras subidas, y me preparé para ir a la cima de las cimas. Esta vez había bastante cola para el recorrido y me imaginé multitudes de gente intentando coronar a Apu Wayna.

Pero no, por suerte para mi, la mayoría se perdían por otro circuito de las ruinas, y la vía para subir a la montaña quedó bastante libre. Mis pies exclamaban de felicidad por el hecho de subir, mi corazón latía con ganas y mis pulmones saboreaban grandes cantidades de oxígeno. El acceso es estrecho , empinado y resbaladizo, pero en poco rato completé el ascenso hasta llegar a acumular 972 m de desnviel positivo.
Las vistas desde arriba estaban opacadas por las nubes, pero me dió igual. Me senté en la piedra más plana, y me dispuse a entrar en trance. Otra vez una meditación fluida, y fácil me hizo ver como ese lugar facilitaba las posibilidades psíquicas. Poco a poco, se fué despejando y pudimos disfrutar de ver las ruinas desde la cima. Yo ya me daba por satisfecha. Ante la presión de los cuidadores del parque para que no nos paráramos en el circuito, empecé a descender, y me fuí a una de las terrazas a hacer el ritual .
Cavar para hacer hueco para semejante bolsa de hojas fue un poco difícil, así que decidí enterrar algunas en tierra, otras bajo ramas secas y esparcir las restantes, todo con sumo respeto y cuidado.
Fué al empezar el descenso , en pleno trance espiritual seguramente inducido por el exceso de oxígeno en mi cerebro, cuando un pensamiento cruzó mi cabeza. En él decreté algo así como: «mira Machu, Pachamama, Dios, estoy abierta a la curación, si sentís que estoy preparada para una curación más profunda como la ayahuasca, sé que me la pondréis delante, sino seguiré igual de feliz, porqué la verdad, ya estoy muy bien» . Y ahí sin saberlo, se generó el milagro.
Bajé los 950m de desnviel que subí, acumulando 10 km de trekking en total , con un poco más de dificultad que el día anterior por el esfuerzo acumulado. Así con las piernas un poco temblorosas de dos días a pleno rendimiento, me fui a devorar rica comida peruana, y al restaurante de mis amigos. Les expliqué con entusiasmo como hice el ritual tal como me dijeron y lo bien que me sentía. Como ya había , si cabe, más confianza para empezarnos a contar intimidades y les expliqué lo duro que había sido la etapa antes de llegar allí. Estábamos los 3 sentados en la mesa ,cuando Tupac me preguntó:
–¿ Cuándo te vas?
–Tengo el billete de tren para mañana por la tarde– le dije
A eso que se dirige a una nevera, coge un paquetito con algo negro dentro y me lo pone sobre la mesa. Y pregunta:
-¿Porqué no te quedas un poco más? Con Henry queríamos hacer una ceremonia mañana por la noche. No se porqué pero la Aya me está diciendo que te la ofrezca.
Se me exalto tanto tanto el corazón que casi escupo el te que estaba sorbiendo. ¿¿¿¿QUEEEEEE??? ¿¿¿¿COMO????? Yo solo acababa de dejar ir ese pensamiento a la atmosfera unas horas antes y tenía esa propuesta encima de la mesa en cuestión de minutos. Mi corazón estaba impresionado y mi cabeza más todavía. Solo me sale una onomatopeya para describir el efecto y es «Uuuuuaaaaaaauuuuuuu».
Y aquí empezó todo. Me puse más nerviosa que si me estuvieran proponiendo matrimonio, y corriendo me fuí a la caseta a ver si me dejaban cambiar el billete de tren, mientras empezaba a tomar consciencia de lo que estaba pasando. Y a la vez, a empezar a tener bastante miedo sobre lo que me estaba planteando si hacer o no. Así que volví a delegar al universo/ Dios, que si querían que esto fuera para mi, que me cambiaran el billete. Y me cambiaron el billete.
(P.S.: les hice un poco de chantaje emocional con lo del spray de carnavales).
Volví al restaurante, les dije el que si, y empezamos los preparativos. Las cuestiones más vitales eran si había comido carne roja la última semana, lácteos o había tenido sexo en los últimos días ,lo que todo era negativo (no suelo comer carnes rojas, nada de lácteos y hacia como 10 días que no tenía sexo, qué casualidad). Y el ayuno , yo sé que cuando haces mucho deporte, el estado físico es parecido al de la autofagia, así que vi cómo todo se había colocado d forma perfecta para encontrarme con aquella situación.
Aún así, presa del miedo ante tal situación desconocida, llamé a mi pareja para explicarle la propuesta , y hablé con Tupac para explicarle mis miedos y dejar claro que tenía pareja ( todo para prevenir posibles malentendidos, y acto que me fortaleció al reivindicar que mi situación sentimental no invitaba a ninguna clase de situación con connotaciones sexuales de ningún tipo). Ambos me tranquilizaron, me apoyaron y entendieron mis inquietudes. Henry ( el chef con energía de super papá cuidador) me animó muchísimo a probarlo y me dijo cómo le había cambiado la vida a él. Tupac me estuvo contando lo importante que era respetar a la Ayahuasca sin hacer intromisiones sexuales porqué tu energía está super abierta, y que lo vería cuando probara.
Ahí empezó el ayuno de 24 horas. Me fuí al hotel y ante mi incredulidad de las anteriores dos señales, pedí una más. Le dije al de arriba: » estoy ACOJONADA, si esto es bueno para mi , porfavor , mándame una señal clara como el agua porfavor porfavor» . Y me acosté sin señal. Pero esa noche tuve un sueño, un sueño en el que abría un papelito dónde ponía » Ayahuasca SI».
3. Viaje dentro del viaje
Al día siguiente me dediqué a dormir y dormir. Me levante a las 9 y me volvía a acostar, luego a las 1.30 y me quedé ronroneando en la cama hasta las 15. Creo que me dormí un poco más hasta las 17 . El hambre que tenía era impresionante ( si algo también te hace entrenar mucha montaña es que tienes un hambre voraz) y me empecé a poner extremadamente nerviosa. Bajé al comedor donde me encontré a Lisbeth y le conté lo que estaba a punto de pasar. Nivel de confianza amiga de toda la vida, pero dadas las circunstancias, una se deja de vergüenzas ni líneas temporales de la duración de la amistad.
Su cara se puso risueña y me dijo:
– » ¡¡ayyy que bieen!! ¡¡Si si pruébalo!!! Yo no la probé pero probé ( ….. , no me acuerdo que me dijo)… y vi un cóndor bajando del cielo y sentí un golpe en la mesa que hasta me asusté y el cóndor me regañó por…..) «
Lo que me puso todavía más nerviosa. ¿ Cómo sería ver una visión tan clara que te asustas porqué ves un cóndor gigante que baja del cielo y aterriza de un golpe en una mesa para regañarte?
Ahí mi cabeza se volvió loca. Recopilando información sobre documentales que había visto sobre gente con visiones clarísimas viéndose nacer desde la barriga de su madre, había escuchado sobre lo sagrado del ayuno, había escuchado sobre experiencias convulsas y hasta la muerte de alguien que era consumidor de antidepresivos, y mi corazón iba a mil por hora. Lisbeth me apoyó con los preparativos y me dio varias mantas para el frío , porqué íbamos a celebrarlo en la terraza del restaurante que daba al río y a Apu Verónica.
Estuve a punto de comer inculpando al hambre para tener una causa justificada para evitar la situación y quitarme ese miedo de encima, pero también lo identifiqué como un autosabotaje, así que, intentando no pensar, y tampoco oler porqué en el camino olía a comida riquísima, me fuí a visitar a los chicos al restaurante. Al verme la cara de ansia, me invitaron a te con salvia. Para matar el tiempo que aún faltaba , me puse a leer, ya que ese día el restaurante estaba bastante lleno y tenían mucho trabajo así que no podía entretenerme charlando con ellos. Un grupo de turistas austriacos me empezaron a dar conversación y se pasó otra hora.
Dieron las 11 de la noche, y entre el hambre , los nervios y la imminencia de lo que estaba a punto de ocurrir me empezaron a dar taquicardias. Quizás también las grandes dosis de te no fueron la mejor idea, pero viendo el lado bueno, fueron las que me mantuvieron el hambre distraída, y ya es mucho.
Los chicos, Tupac y Henry, empezaron a prepara la terraza para el evento. Íbamos a ser 4 , pero la 4a asistente, otra chica, se salió por la tangente a último minuto con la misma excusa que iba a salirme yo. No voy a negar los extra sentimientos de alerta por el hecho que íbamos a ser 2 hombres y yo, pero decidí recordarme que Lisbeth sabia donde estaba, mi mejor amiga y mi pareja tenían la ubicación, Henry era un super papá de familia y a Tupac le puse sobre la mesa mi compromiso y estuvo acogiendo mis miedos y explicándome lo de la energía. Así que decidí apartar el pensamiento de que algo me pudiera pasar, aunque lo explico porqué si son cosas que como mujer consideras.

La terraza cambió totalmente de apariencia. Los ornamentos pasaron a componer una especie de templo, el suelo se llenó de cojines, y habia una silla ceremonial con inciensos, piedras, velas, orgonitas, plumas, cristales, aceites …. Haciendo acopio de mi escaso conocimiento sobre la aya, pedí a Henry un cubo vacío y papel, lo que él me trajo muy amorosoamente, y me dijo que no tuviera vergüenza para nada, que si tenía que vomitar que lo hiciera.
Apagaron las luces y nos acomodamos en los cojines del suelo iluminados por la luz de las velas, a la vez que encendía música andina en el altavoz portátil. Se escuchaba el río fuerte, con la fuerza que caracteriza a un río bien nutrido de agua que baja desde bastante altura. Era súper tranquilizador. Nos preguntó si estábamos listos, a lo que no, nunca estás listo, pero respondí con un tembloroso «si» , y Tupac dió inicio a la ceremonia.
La ceremonia empezó con cánticos y y rociándonos esos ungüentos de olor, con los que nos teníamos que limpiarnos simbólicamente el cuerpo, la cabeza y las manos ( si te pasas esos perfumes con 99% de alcohol por la cabeza capaz que salgas rubio y no sea por la ascensión de tu mente). Se dirigía a los Apus: » Apu Machupichu, Apu Wayapichu, Apu Veronica y Apu Salkantay…» y les pedía para que elevara la energía y pudiéramos conectar con la Ayahuasca. Ese hecho me pareció muy reivindicativo, porqué yo también pido permiso a las montañas siempre, para lo que sea. Para subir, para que me ayuden… Así que yo iba repitiendo lo mismo por dentro » apus, interceded por nosotros», aunque tamién le rezaba a Dios, al Espíritu Santo, a los ancestros, a mis ángeles y hasta a los incas que una vez habitaron esas tierras.
Tupac siguió haciendo sonidos como si una serpiente y un pájaro silbaran a la vez, y los esparcía señalando varias direcciones. Mientras cantaba canciones quechua, nos iba dando ungüentos para que fuéramos limpiando, entendí yo, las diferentes capas de nuestra aura. Y así siguió un rato, en ese proceso de canto-purificación. Yo intentaba respirar profundo, seguir la ceremonia aunque mi corazón parecía haber enloquecido y llevaba un ritmo como si estuviera en una carrera cuesta arriba. Tras varias tandas de canciones y limpiezas, se dirigió a la silla ceremonial, y de un vaso grande rellenó con el contenido otros 3 más pequeños, y nos los trajo.
Ahí llegó el momento que tanto temía. Le pedí al contenido del vaso: » querida Ayahuasca, gracias por estar aquí y haberte presentado a mi vida. Te pediría, porfavor, si puedes mostrarme lo que necesite saber o lo que deba saber, de forma sutil, estoy un poco asustada. Muéstrame lo más amable que puedas porfi. Gracias, gracias, gracias. «
Y me lo tomé.
Ni de lejos era tan horrible el sabor como lo pintaban ni me pareció algo vomitivo. Me recuerda a muchos de los líquidos de combinaciones de plantas que suelo tomar para limpiar el organismo, era parecido. Amargo pero bastante tolerable, a mi gusto. Aunque por las historias de purgas y de vómitos que escuché, esperaba que quizás diera espasmos al estómago o algo. Pero no sucedió nada de nada, y decidí acurrucarme con la medicina ya dentro, explicarle a mi cuerpo que era medicina y que iba a ser buena con nosotros, y lo único que me salió fue un eructito y nada más.
Y segui meditando, como tan bien me salía en ese lugar. Vi el cóndor, y seguía escuchando de fondo a Tupac, al río y a la música del stereo. Perdí la noción del tiempo en mi espacio interior, y hasta dejé de estar alerta. De golpe, las imágenes supraconscientes de la meditación empezaron a dar paso a patrones de imágen, sutiles, pero visibles. Y como una imagen pixelada, o compuesta para un videojuego, vi la cara de una mujer preciosa, con los ojos cerrados , con plantas y flores que rodeaban sus cabellos. Todo esto en estética pixelada, o siguiendo esta estética parecida a los juegos arcana. La vi a ella en perspectiva contrapicado hasta que la tuve de frente, pero mantenía los ojos cerrados. Su cara dió paso al inicio y empezaron a secuenciarse los patrones. El corazón se me calmó de golpe, ya no había ansiedad, como si le hubiesen dado al botón de STOP. Empecé a ver esas formas caleidoscópicas parecidas al LSD, pero la diferencia es que a las formas las acompañaba una voz familiar que yo ya conocía. Escuchaba claramente esa voz consejera, femenina, la misma que identifiqué como la de la intuición. No sabia que la pachamama fuera la intuición, pero tuvo bastante sentido.
Y así , mientras se iniciaba todo el proceso, sentí como se abría la energía del pecho de una forma que no había vivido en mi vida. Entendí eso de que tu alma abandona tu cuerpo, aunque solo noté que mi alma se colocaba a la altura del corazón, o que el cuerpo energético se abría tanto que el universo podía conectar con mi alma. Ya no quedaba miedo alguno, solo reconocimiento por una sensación que ya conozco. Y me vino una alegría tan increíble que empecé a reír, y la ayahuasca sonreía conmigo. Reía y reía de la felicidad que ese estado de conexión me producía y me reía de la sorpresa de haberme encontrado con algo/ alguien que ya conocía y por la que había estado super asustada.
La aya me comunicó que yo ya estaba muy limpia, y que no había mucho que mostrar. Sujetándome en ese estado de alegría, se fue dentro de mis recuerdos y me mostró una imagen. Envuelta entre ese desfile de formas, me mostró la imagen nítida de una mamá elefante que hace unos días vi, llorando por su hijo muerto en un accidente de tren. Y es que yo tuve un aborto hace unos años atrás. Y me dijo » esto aún duele», y con un swipe, como si de Tinder se tratara , lo corrió de la pantalla de mi mente. Siguieron los patrones y las formas, la apertura del pecho y mi alegría, porqué ,aún y a pesar de mostrarme algo doloroso, pude procesarlo desde otra posición muy diferente al trauma, sino desde la ingravidez.
Y me mostró otra imágen más. En ella aparecia el ex-mánager del gimnasio en el que había estado trabajando y quién me puso las cosas muy difíciles. Y me dijo: » y esto también» , a lo que yo asentí, sin dolor ni rabia, ni ira, y lo deslizó hacia la derecha para hacerlo desaparecer.
Y a partir de ese momento , lo único que quedamos fuimos ella y yo y la energía del corazón . Sentí que me abrazaba y de golpe yo era un bebé siendo cuidado a quién ella le brindaba mucho amor. Nada de esto lo vi bajo forma de alucinación como les sucede a algunas personas, solo lo percibía. Percibía el amor, y percibía mi energía de bebé. Y percibía cómo ella acunaba con muchísimo amor todo lo que una vez fuí cuando llegué al mundo. Yo sonreía, se estaba muy muy bien. Me abrazaba fuerte a ello, necesitaba tanto de eso, tanto un adulto que me profesara amor, cariño cuidados…. ahí me di cuenta de que posiblemente mi yo bebé no se sintió como necesité, y ahí estaba ella , curándome con amor, arropándome con amor. Sentí o vi como un toquecito en mi naricita pequeña , esos que las mamás dan con un «pic» .

Y ahí estaba, entre las mantas, experimentando uno de los mejores momentos de mi vida. No sé cuanto rato me pasé , ni cuanto duró. Solo se que al cabo de un ratito, la experiencia se empezó a apagar, y regresé la atención a la realidad. Miré el reloj, y eran las 2:30 am. Pensé qué rápido había sido, y que rápido que metabolizo las drogas, pero me dió igual. Cerré los ojos, me acurruqué en las mantas y lo último que vi fueron 3 corazones , hechos con píxeles, de distintos colores. Y la experiencia terminó y caí en un sueño profundo.
Al despertar, me fui al baño y solo saqué un poquito de agua, nada más.


