Como todos los sentimientos de la polaridad «negativa» es un sentimiento que cuesta reconocer y a menudo se reprime y rechaza tanto por quien lo experimenta como en el entorno partícipe del teatro que escenifica la envidia. Fíjate si se ejecuta en silencio que, cuando buscaba en las herramientas SEO para titular este post, apenas hay búsquedas sobre la envidia, ¡siendo una de las emociones que vivimos el 100% de la población!
El envidioso envidia en secreto, porque la fuente de sus deseos es a la vez el origen de su malestar: ansía algo que no tiene en ese momento o que no sabe cómo tener. El mecanismo de esta emoción suele ser cierta amargura que deriva en acritud y desprecio precisamente hacia el objeto de su admiración. Porque querer algo que no se tiene o no puede tener en ese momento, provoca frustración.
En sí misma la envidia es inocua sobre el objetivo envidiado ( aunque mis amigas gurús enfatizan sobre el mal de ojo que te echa un envidioso, pero de eso, ya hablaremos) . Por seguro, es bastante corrosiva para quien la experimenta. La envidia tiene el mal vicio de amplificar la atención sobre las carencias y los vacíos de uno mismo, y favorece perder de vista las virtudes de la situación que sí están presentes. Pero, como todo en la vida, tiene dos caras, y la envidia con sus cosas malas, si la sabes entender, puede enseñarte muchísimas cosas sobre ti mismo. Como todas las emociones, te guía.
TABLA DE CONTENIDOS:
- LA ENVIDIA ES UN DESEO
- ¿POR QUÉ ES CORROSIVA LA ENVIDIA?
- LAS ARTIMAÑAS DE LA ENVIDIA
- CÓMO EQUILIBRAR LA ENVIDIA
- MI EXPERIENCIA DE CRECIMIENTO CON LA ENVIDIA
1. LA ENVIDIA ES UN DESEO
Los celos surgen del anhelo inocente de desear para ti cosas, situaciones, actitudes o proezas que has visto que otros tienen y que consideras que a ti te faltan. Y eso en si mismo no es malo , es solo una señal de dirección de lo que te gustaría para ti. La envidia aparece como guía hacia posibles futuros objetivos, como mensajera que señala el horizonte que nos gustaría conquistar.

Una envidia bien direccionada se puede utilizar de forma constructiva y ser la mano colaboradora que ayude a diseñar precisamente esa vida que nos despierta una punzada de celos.
2. ¿POR QUÉ LA ENVIDIA ES CORROSIVA?
Lo malo de la envidia sucede en la sobreexposición al factor de nuestros anhelos. Ya puede ser por una incapacidad personal de saber restar el impacto de los celos en nuestra vida, como por que las desigualdades vitales son vividas de forma regular o en entornos con brechas socioeconómicas abruptas. Ahí dónde la convivencia diaria con el objeto anhelado nos expone a la comparación entre quiénes somos y qué tenemos, con lo que son y lo que tienen los «demás», los celos pueden volverse venenosos.
Cuando existen desequilibrios sociales de fondo con mucha exposición pública, la emoción, a costa de reactivarse, se desborda y se apodera de la mente. La envidia, como toda emoción, busca la integridad de la personalidad, y si detecta menosprecios, comparaciones o marginamientos, aunque sean fruto de nuestra propia mente, buscará mecanismos para reestablecer la autoestima que se está viendo afectada.

3. LES ARTIMAÑAS MANIPULADORAS DE LA ENVIDIA
La alianza entre la envidia y la mente crea una estrategia enfocada en destruir el brillo del otro, utilizando mecanismos para degradar aquello que nos provoca dolor de ver. Y esto se logra vertiendo contaminación tanto en el diálogo con uno mismo sobre los demás, como a los demás sobre los demás. Criticar es el ingrediente nº1 de la envidia. En este estado de toxicidad es cuando intervienen las triquiñuelas, las manipulaciones, las habladurías y el desprecio como métodos para dañar el objeto de nuestros anhelos, para rebajar el estatus de la persona/cosa para sentirnos nosotros mejor.

Ante el supuesto éxito del otro aparece la urgente necesidad de calibrar la balanza a nuestro favor, y que aquello con quien nos comparamos, se degrade ante los ojos de los demás para calmar nuestra sensación de minusvalía. Sino, la amenaza creada en nuestra cabeza nos carcome con el miedo de pérdida de notoriedad y pequeñez… y ninguna mente está cómoda en la sensación de la pequeñez. Dejar de ser protagonista en la trama social es un suceso que el ego rechaza, y si tiene que utilizar todo el arsenal de armas en contra de lo que pone en riesgo su posición, creerme que lo hará. (el ego comprendido como aquella entidad mental regida por el temor y que guía todas las acciones de manipulación orquestadas por la carencia y el miedo).
Y este desdén hacia lo envidiado puede desencadenar en puestas en escena aparatosas que, en lugar de desbancar lo que supuestamente nos amenaza, nos hunde a nosotros mismos en un intento de desprestigiar al otro. Es igual a quedarse atrapado en un terreno de arenas movedizas: intentando salir con más ímpetu, te hundes más.

La misma energía que puede ser invertida en averiguar cómo alcanzar lo que admiramos, muchas veces es dilapidada en elucubraciones y maquinaciones perversas sobre cómo joder a la persona o objeto de admiración. En vez de ver el objeto de nuestras críticas como alguien o algo que nos puede enseñar a cómo llegar allí dónde él/ella ya está, perdemos la energía planteando escenarios mentales.
La crítica es la bilis corrosiva de la envidia: aleja y rompe relaciones, las intoxica, vierte basura encima del otro, y aunque la persona no se entere, se percibe.
Nuestro campo cerebral intuye que alguien no le caemos bien. Es como si escucháramos a un volumen muy bajito el murmullo de la melodía de la crítica, una melodía que reconocemos porque suena maloliente y crea mal rollo. Cuando estás con alguien que te genera malestar y no sabes muy bien porque, a menudo se esconde bajo la cabeza un nido de larvas de envidia.
3. COMO TRANSFORMAR LA ENVIDIA . TRATAMIENTOS PARA LA ENVIDIA
La envidia de fuera no es nuestro problema. Como hemos visto, es problema de quién la sufre y quién la experimenta. Pero si los envidiosos te están atacando, mi consejo será: apártate de ellos. Si quieres brillar todavía más en sus narices para corresponder a sus celos con tus remedios, estás jugando a su mismo juego, y ese juego, lamento decirte, no siempre sale como queremos. Y a veces pueden dañar temporalmente nuestra autenticidad. Piensa que una persona envidiosa está rabiosa por lo que tu tienes y el/ella no, así que pueden ser peligrosas. Solo aléjate, y deja que la vida, Dios, la magia y el misterio, con su sabiduría , enseñe a estas personas sus lecciones que deben aprender, mientras tu te enfocas en esparcir tu brillo ahí donde pueda ser exhibido sin restricciones.
Pero para la envidia que uno sufre dentro de si, esa si es nuestra responsabilidad. Y para tratarla, podemos empezar con estos sencillos pasos:

- El primer paso es aceptando que la sientes. Con todas las emociones lo inicial es ver que está ahí, y qué quiere comunicarte. Entonces, cuando se despierta la envidia por un alguien o algo, RECONÓCELA, di: «óstia, si, menganito o aquello me da mucha envidia». Hacerla visible le quita poder. Con la envidia funciona genial escribir todo lo que te susurra la emoción dentro de la cabeza, dándole un espacio de expresión para descargar ese monólogo fuera de ti. Para que sea más efectivo, es mejor ecribirlo en la intimidad para su posterior observación. CONSEJO: lo que escribas es privado, no lo compartas con nadie para no alimentar el circuito corrosivo. Cuando termines, quémalo como acto para destruirlo y descrearlo.
- Lo segundo es reconocer que lo que envidias a ti también te gustaría, como cuando te enteras de que alguien va de vacaciones a un lugar exótico y pronuncias: «¡ualaaa qué envidia! ¡YO TAMBIEN QUIERO!». Y pasa a decretar aquello que envidias como posible para ti también: «A mi también me gustaría ir de vacaciones a un lugar exótico y MEREZCO ir de vacaciones a un lugar exótico». Con estos descretos desbloqueamos los límites en nuestra cabeza que nos mantienen el el circuito de envidiar, dándonos permiso a creerlo posible para nosotros.
- Utilizala como guía para formular un siguiente paso más encaminado al construir un futuro que contenga lo que deseas que invertir energía en desacreditarlo. Es decir: hacer un mapa donde aquello que nos despierta admiración y nos pellizca las ganas de tenerlo, esté como objetivo.
- El truco final y lo más útil de todos para desmantelar la envidia es REEMPLAZARLA POR LA GRATITUD, es así de sencillo. La gratitud es la fuerza creadora de la bienaventuranza, y atrae hacia ti con más potencia las cosas deseadas. Enfócate en agradecer cada una de las cosas que te rodean, por minúsculas que puedan parecer.
- Para finalizar, un consejito de cosecha propia: cuando lo que deseas no es viable en una realidad inmediata ( imagínate anhelar un helicóptero) pásate a agradecer lo que sí tienes ( como tu coche, incluso tu bicicleta) y déjalo ir. En mi caso, cuando no lo veo asequible, simplemente lo dejo estar, no se me engancha la envidia al corazón porque el impedimento económico ya hace de por sí un filtro con el que la envidia no se pelea. Sería absurdo atacarme también a mí misma por no tener los medios para conseguir cosas que no están dentro de mi radio de posibilidades, así que lo acepto y lo dejo ir, pero lo mantengo en la lista de sueños. Así que intentar establecer coherencia y gratitud permite salir del estado de baja vibración para colocarte en uno más evolucionado.

La envidia dirigida de forma constructiva crea puentes entre la creatividad y nuestros anhelos, identifica el diamante de fuera y va dentro a encontrar herramientas para pulir el suyo propio, es así de fantástico. Una envidia bien direccionada es un capitán de a bordo fabuloso.
La envidia sana es inspiradora, nos pone en marcha, abre los ojos a lo que se desea de corazón y es una guía fantástico. Por eso enseñarla desde la perspectiva constructiva, activa la colaboración externa, el mundo se torna un lugar fabuloso donde se te ayuda ir en la búsqueda de tus objetivos y donde despertarás las ganas de la colaboración por parte de los demás.
4. Mi experiencia de crecimiento con la envidia
Hace año y medio vi un documental que se llamaba «EXPEDITION HAPPINESS», que trata de una pareja que después de haber ahorrado, decide viajar a América con la mascota, customizan un antiguo autobús escolar, y se recorren América de norte a sur.

Representaban el combo de lo que siempre habría querido… una pareja aventurera y autónoma, la libertad de tenerlo todo contigo, cocina incluida, la mascota a bordo y hacer desfilar paisajes. Pues bien, no pude ni acabar de verla porque la envidia se me desbordaba en cada escena que aparecía.
La pausé y me di cuenta de que era envidia de dirección: Yo quería hacer un viaje así, quería sentirme así de libre y visitar paisajes maravillosos como aquellos que enseñaban.
Al darme cuenta de por qué me despertaba esa sensación desembocó al iniciar el plan de acción: ¿cómo puedo hacer para conseguir emprender un viaje así? Realmente América no era el destino que me llamaba, pero si me apetecía mucho explorar Europa. El plan de acción hubiera sido ponerse a ahorrar, pero ahorrar X cantidad para iniciarse por Europa era un reto que me llevaría unos años. mínimo.
En vez de desmoralizarme, lo dejé en manos de la vida. Ya sé que suena irresponsable, y a ensueño, pero como persona de Fe que soy, se que dejarlo en manos de la vida es la acción necesaria para atraer hacia ti aquello que deseas.
Tenía claro que quería visitar la costa mediterránea, que no tenía furgo, pero si un coche robusto como un roble al que todavía podia extraerle un buen puñado de kilómetros, y también sabía que aquel verano, con los lugares descongestionados de turismo, era una buena ocasión para embarcarme. Diseñé la ruta que me gustaría y los sitios que querría visitar. Planteé que necesitaría para realizar el viaje de hostels, cámping y tienda, la ropa, las mantas, los suplementos por varios meses, el camping gas… lo fuí organizando todo como si fuera a hacerlo.
Resulta que el año anterior me había chocado un autobús por detrás y tenía pendiente recibir la indemnización de la colisión. No esperaba nada o no sabía qué esperar, siendo honesta. Nunca había cobrado ninguna indemnización de seguros y tenía cero nociones de cómo funcionaba. Pues en abril, un mes justo de cuando me imaginaba emprendiendo el viaje, me comunicaron que me transferían la cantidad de 6.500€ +2.5000 de reparación.
Aquí estuvo el regalo de la vida. aquí es donde confluyó el sueño, el milagro y el rumbo. En toda aventura existe una gran proporción de surreal, de idealización, de sueños. Y esa parte es la que la vida te cubre cuando te decides a poner una dirección en tu GPS personal.
Pues si, gracias a este documental, gracias a esa envidia, gracias a la confianza de la que hablo en el post “Aprender a confiar en la vida”, realicé el viaje más largo, memorable e increíble por Europa.



