EL VALOR DE LO ARTÍSTICO

El arte pone de manifiesto la dimensión profunda y mística del hombre, es la forma en la que el ser humano se diferenció de las demás inteligencias, dónde se estableció el vínculo entre el hombre y el cosmos.

He creído indispensable escribir sobre el arte tanto para ayudarme a mí misma como a todos los artistas que necesitan un soplo de esperanza, de ilusión y confianza en sus capacidades. Unas capacidades que tienen su raíz en la profundidad de la vida, y que necesitan del alimento creativo para prosperar. El arte gratifica los sentidos y pone en paz en el alma.

¡CONTENIDO!

  1. PORQUÉ EL ARTE ES VALIOSO
  2. ¡HACER ARTE ES ESFUERZO!
  3. EL MUNDO INTERIOR DEL ARTISTA
  4. EL LENGUAJE DEL ARTISTA
  5. PORQUÉ CUESTA VALORAR EL ARTE

1. PORQUÉ EL ARTE ES VALIOSO

El arte tiene un valor enlazado con el alma, surge del mundo de las ilusiones y las ideas, es el puente entre el universo de lo imaginario, lo ilusorio, y el mundo real. El arte trae a la dimensión material lo que pertenece al terreno mental de lo abstracto para redimensionarlo en el mundo de la forma.

Imagino que si estas leyendo estas líneas es porque necesitas recargar la sensación de valor y utilidad en lo que haces. Quizás te has encontrado que te han dicho demasiadas veces que busques un «trabajo de verdad», que «lo de vivir del arte es complicado» o «que va bien como hobbie», y arrastras a estos veredictos como piedras dentro del corazón, y por mucho que te esfuerzas en tirar hacia adelante, sientes que avanzas poco ( claro, ¿quién puede avanzar con ese peso dentro?)

… o también puede que sientas que por mucha evolución personal que hayas hecho, no caminas por el camino de la prosperidad. Hay demasiados impedimentos en la mente.

Para empezar a desatascar impedimentos NECESITAS CONECTARTE con la creencia de que lo que haces es VALIOSO y FABBULOSO. Para ello yo te ayudaré a través de este post, y a ti te corresponderá la parte aventurera de salir en busca de una fuente de energía que te recargue la autovalia.

¿que quiere decir esto?

Una de las cosas que más ayuda a impulsarte a crecer es rodearte de un entorno nutritivo y colaborador, es decir, de personas que te estimulen y contribuyan a generar el sentimiento que estás en posesión de un don fantástico.

Si sientes que lo que haces no tiene reconocimiento es necesario encaminarte hacia un ambiente que SI te lleve a la sensación de merecimiento. Para hacer crecer tu árbol de habilidades ES INDISPENSABLE ir en busca de la tierra adecuada.

Coge la mochila del talento y sale a buscar el abrazo de una familia profesional: rodéate de otras almas sensitivas como tú, ampárate bajo asociaciones de artistas, súmate a entidades culturales… haz acciones que te lleven a sentirte apoyado, comprendido y fabuloso. Incluso , si es necesario, cambiar de país hacia uno donde lo que haces si tiene expectación abre las puertas a la posibilidad y es un chute a la autovalía y la autoestima.

A mí personalmente, una de las cosas que más empuje me dió fue aterrizar en Zürich donde todo era una expresión al diseño, al arte, a la conversación filosófica entre obra y creador, donde los museos de arte son los entretenimientos de los jefes de semana. Me sentí tan acogida y reafirmada por el sitio que me resistía a volver a Barcelona.

Como la cabecita racional necesita de la descripción lógica para tener fe, listaremos los aspectos concretos de la utilidad del arte.

MÁS MOTIVOS PARA CONVÉNCERTE DEL VALOR DEL ARTE

  • El arte ayuda a autoexplorarnos (es mejor que cualquier sesión de psicoterapia)
  • Nos llena de sentido
  • Potencia el proceso creativo
  • Da paz interior
  • Desatasca la mente
  • Se desata de defender únicamente los procesos racionales de la mente para pasar más a la acción de ser y hacer ( si ,el famoso mindfullness) .
  • Se asimila mucho a la meditación y acerca a los mismos beneficios sumados a la potenciación de las capacidades.
  • Se amplía el potencial de resolución de problemas al fomentar el desarrollo del hemisferio del cerebro enfocado al saber dar respuestas innovadoras a los conflictos (¿cómo continúo esta obra? ¿qué le puedo poner? ¿cómo la combino? ¿cómo llego a los demás?)
  • El simple proceso creativo es un bálsamo para el espíritu.


Son un buen puñado, y estoy convencida de que te habrás visto reflejado en algunos, ¿no? Cópiatelos en el escritorio del ordenador, imprímetelos y cuélgalo en el espejo del lavabo ( eh, va de perlas leer cosas positivas mientras te lavas los dientes) , lista de nuevos… el que sea necesario. Ah sí, la sensación no es gratis, un poco de trabajo debemos hacer para estimular la autovalía desde dentro.

2. ¡HACER ARTE ES ESFUERZO!

CCREAR REQUIERE ENERGÍA ( Y MUCHA), CONCENTRACIÓN, y EMPUJE para forzar a salir hacia el exterior aquella proyección que se esconde en el interior. La capacidad creativa de un ser para poner en el mundo algo que tiene una proyección difusa en su interior es como el proceso de dar a luz: debe haber contracción y fuerza de voluntad inquebrantaable para materializar una idea que proviene del universo del abstracto.

No es algo fácil, puede parecer que por estar en posesión del don artístico el esfuerzo queda aliviado y facilidad del talento, pero establecer esta relación es tan desconsiderada como decirle a un corredor que se le da bien hacer kilómetros que eso no le supone esfuerzo… Un deportista que tiene facilidad para correr sólo significa que tiene una predisposición genética que le hace destacar y obtener mejores resultados que la media, pero le cuesta el mismo esfuerzo y debe entrenarse como todo el mundo para mejorar .

Decirle a alguien que se entrena: «ay, pero a ti esto se te da bien» o «te es fácil de hacer» es despreciar el volumen de trabajo que apoya ser un buen corredor.

Con el artista ocurre lo mismo. Cuando se le devalúa porque el trabajo que desempeña «se le da bien» o «le es fácil», es despreciarle el esfuerzo, es decirle con otras palabras que lo que hace no tiene la apreciación ni el valor que se merece.

las horas dedicadas quedan plasmadas en un papel. ¿un papel hace justicia al tiempo invertido?

A pesar del esfuerzo y el trabajo de dar a luz una idea, y pese a las palabrerías exteriores sobre si es valioso o no, la satisfacción de ver el concepto materializado en el mundo es tan gratificante que se hace difícil de describir.

El sentido que toma la vida y la felicidad que te invade cuando consigues la expresión con forma de ese contenido que vivía en tu interior es una experiencia casi mística, la vida adquiere un significado difícil de contar. Y esta es una de las sensaciones por las que el artista no puede dejar de crear, por la satisfacción de ser capaz de expresar una composición que sólo escucha y ve en su interior y hacer que la escuche y la vean los demás. El arte es el resultado de la traducción de los contenidos entre el mundo de las ideas y el mundo «real», es el lenguaje de las profundidades humanas, y quien precisamente está más conectado con lo que necesitamos, nos hace bien y nos ayuda a ser mejores.

3. EL MUNDO INTERIOR DEL ARTISTA

El artista tiene un jardín vivo en su interior, abundante, móvil, cambiante y rico de ideas y conceptos. Es una exhuberancia que necesita de amplitud de espacio y tiempo para crecer y prosperar. Si se le dedica poco tiempo, la propia abundancia corre el riesgo de comprimir el pecho del artista y esterilizarle el corazón.

Esta abundancia creativa es como un río caudaloso, necesita estar en movimiento y remodelarse a menudo, debe circular para transportar hacia afuera lo que se lleva dentro. Si se estanca, la creatividad no fluye y acaba muriendo ahogada. Una creatividad a la que no se le dan medios de expresión, que no se le permite hablar y se le tapa la boca, sencillamente no puede respirar y muere.

Una persona creativa y con sensibilidad madurada debe beber del tiempo libre de presión para ponerse en contacto consigo mismo y explorar este amplio espacio interno para ir moldeando y organizando en función de sus necesidades. Es lo que mantiene en equilibrio la psique y la estructura de la personalidad que la sustenta.

Al igual que un jardín real debe cuidarse constante de podar y quitar hierbas invasoras para permitir a las plantas más delicadas puedan florecer, el artista debe crear espacio en los márgenes de la vida para que la creatividad pueda desarrollarse, reproducirse y florecer. Florecer es permitir que la reproducción de la prosperidad de la psique dé fruto.

3. EL LENGUAJE DEL ARTISTA

Una persona que conecta con el universo de lo sutil tiene muchísimas más opciones de conectar con lo esencial de la vida, » lo esencial es invisible a los ojos » (El Principito). La virtud artística bebe de esta fuente de sutilidad de dónde emana la intuición y la verdadera empatía con los demás. El artista conoce la interioridad del hombre desde un punto de vista privilegiado, y tiene la capacidad de bucear en las turbulencias del mundo emocional, comprender ese hábitat y desde allí extraer joyas preciosas.

El artista conocedor de las riquezas que le colman, necesita hacer partícipe al mundo de los hallazgos y los tesoros que se esconden dentro del ser humano. Es el místico que hace de puente entre la vida subterránea y la vida mundana, quien pone en contacto a la mente consciente con la región escondida del inconsciente.

Lo que ocurre es que el artista comunica en el lenguaje proveniente del mundo subterráneo, se mueve bien en las dimensiones interiores e insondables de la existencia porque tiene las llaves que abren cerraduras a conocimientos sabios del mundo del inconsciente. Pero a esta bienaventuranza a menudo le cuesta conectar con el lenguaje de una actualidad superficial y apresurada.

El comportamiento que precisamente es una brújula útil en el mundo interior, puede resultar incomprensible para quienes sólo saben moverse en la dimensión superficial de la vida, y en esta incomunicación el artista queda definido con las etiquetas del introvertido, tímido o excéntrico.

En un mundo donde todo se mueve rápido se necesitan personas que sepan zambullirse y conectar con los rincones de la interioridad humana, son los exploradores de las líneas finas entre lo real externa e internamente. Necesitamos tanto de quien sepa moverse en el mundo rápido de la mente racional, como de quien se sumerge en cartografiar el terreno inexplorado del inconsciente, porque es lo que crea equilibrio en la vida entre lo sensorial y lo racional.

El artista quiere conquistar terrenos inexplorados de la mente, necesita de la exploración y del silencio del mundo para sumergirse y encontrar la concentración fructífera que conecte con los rincones de la interioridad humana.

Pero en una sociedad dominada por el materialismo, esta habilidad queda delegada al espacio del hobbie, y quien sabe moverse por la faceta de la vida que transcurre más despacio y centrípeta, no es apreciado. Parece que todo debe responder a la exigencia de la prisa ya la generación de capital. Y esto es una puñetera condena para quien ha obtenido el don de la sensibilidad artística, es como decirle:

«lo sentimos mucho, pero sus capacidades no encajan con lo que estamos buscando. Mucha suerte» ( dicho así, con condescendencia).

Que digan que lo que se te da bien corresponde a la facción de la vida destinada al ocio y el tiempo libre es decirte directamente que lo que haces no es útil ni indispensable.

Y la consecuencia a menudo es el autocastigo de quien posee un don que no es económicamente solvente.

Cuando lo que haces no encuentra el abrazo de la autorrealización económica se establece un diálogo interno patológico autodestructivo que va destrozando sin piedad aquellos cultivos de la personalidad que nadie quiere probar. «Porque se me da bien lo que no sirve de nada» o «qué mierda de talento que tengo», sustituyen las ganas de vivir de la magia de lo que se te da bien, y a la larga se abandona el jardín interior iniciando un proceso de autodestrucción de la creatividad.

Cuando lo que haces no encuentra el abrazo de la autorrealización económica se establece un diálogo interno patológico autodestructivo que va destrozando sin piedad la gente no quiere participar. «Porque se me da bien lo que no sirve de nada» o «qué mierda de talento que tengo», sustituyen las ganas de vivir de la magia de lo que se te da bien, ya la larga se abandona el jardín interior iniciando un proceso de autodestrucción de la creatividad.

¿No crees que en un mundo donde las prisas son el denominador común, donde la enfermedad del estrés parece el cuento de todos, donde la vida transcurre tras la hostilidad de horas de trabajo mecánicas que te esterilizan el corazón, las personas creativas y llenas de imaginación son precisamente las que devuelven la ilusión al mundo? ( que le digan a NETFLIX).

¿No son precisamente las personas que cuentan historias esperanza y que viven ilusionadas por la propia ilusión de soñar a quienes les brillan los ojos e irradian felicidad en la sonrisa?

¿No cree que vivir del entusiasmo es un derecho?

¿No te parece que precisamente lo que llena el mundo de color es la canción que te hace vibrar, el mensaje de libro que te hace pensar, la película que te enamora o el cuadro de casa que te hace sentir que estás en el hogar ? todo responde a una ilusión que proviene precisamente de este mundo subterráneo.

La creatividad es el ingrediente que hace de vínculo entre el arte y la expresión humana, es la capacidad que permite establecer conexiones originales para llegar a resultados innovadores, por eso el arte lo ha terminado abarcando todo, y se ha dicho que todo es arte. PORQUE EN TODO SE LEE LA CREATIVIDAD HUMANA.

2. ¿Porqué cuesta valorar el arte?

Uno de los motivos de dificultad de valoración del arte es lo efímero que resulta… muchas veces es algo que no se puede poseer, almacenar, o medir: una obra de teatro, una melodía, un concierto, una película o incluso una comida son experiencias transitorias que ocurren en el momento y se van, aunque dejan en el cerebro el valor de la experiencia, una actualidad enfocada al tener, al acumular y almacenar no sabe cómo cuantificar la transitoriedad de la vida. Desde el pensamiento de nuestra permanencia creemos que lo valioso es lo que genera una duración en el tiempo, cuando precisamente la vida se encaparra al enseñarnos la futilidad de las cosas.

Y en otras situaciones, el valor material es el resultado del esfuerzo aplicado y no del material en sí. Un cuadro pintado en tela, o en papel,

Estos dos componentes (fugacidad/impermanencia) desentonan con el sistema económico sobre el que está organizada la actualidad, y a pesar de que los beneficios humanos son enormes, al responder más a una necesidad interna del hombre que a un requerimiento físico de cobertura de necesidades , hace que la herramienta del arte quede definida como un suplemento de la vida y no como la necesidad de expresión del alma que es.Estos dos componentes (fugacidad/impermanencia) desentonan con el sistema

Pero vaya, que salvo la comida, el agua y el techo, todo lo demás material que tienes en casa no responde a ninguna necesidad estrictamente vital ¿no? y están reconocidos y tienes que pagar por ellos, ¿verdad? Pues tú también puedes optar a la plaza en el mundo capital, porque toda habilidad tiene por derecho propio la posibilidad de ser remunerado. APUNTATELO CON SUBRAYADOR.

No sé a qué te dedicas, si eres escritor, pintor, músico, cocinero, diseñador, modisto, pero lo que haces seguro que tiene un público deseoso de ver tu obra. Tienes que encontrarlo. Pedir a la vida que TE AYUDE A CONECTAR CON LAS ALMAS QUE DAN VALOR A TU TRABAJO.

Por ejemplo, ¿has visto la serie de Netflix «Queen’s Gambit»? (si no, no leas las siguientes líneas):

¿Recuerdas el útlimo capítulo, cuando Beth Harmon está en Rusia, un lugar donde lo que se le da bien tiene una acogida y una expectación fabulosa y cuando su alma realmente siente que está en su hogar? ¿Cuándo verdaderamente conecta con el entorno que aprecia la actividad? Pues esa sensación es la que debe guiar tus pasos, la que debe ser el sensei de tus decisiones. Mereces sentir que lo que haces es megafantástico por derecho propio y porque por el hecho estar vivo es un derecho universal que tienes.

Deja que tu alma guíe tus pasos porque es quien verdaderamente sabe hacia dónde encaminarte a la prosperidad del espíritu.

Un abrazo;

Carolina Muscatelo

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